dimecres, 30 de novembre del 2011

¿Igualdad o algo más?

Ante la presión de muchas mujeres, e incluso de algunos hombres que debido a  que “no se comen ni una rosca”  buscan un hueco entre la oleada feminista de carácter radical,  surgió el debate sobre lo sexista que resulta el lenguaje castellano.
Realmente no sé a que se debe esta oleada de ataques a todo aquello que no lleve el artículo “la” (característico de las palabras en femenino). Y es que el feminismo que esta brotando en la actualidad tiene un tono bastante agresivo, vengativo e incluso sexista.
A mi modo de ver, muchas mujeres están siendo víctimas de grupos feministas formados por mujeres que debido a una mala experiencia en su vida personal, padecen problemas mentales o psíquicos que les lleva a odiar cualquier cosa relacionada con el término hombre o masculino. Estos grupos, lejos de combatir el machismo para implantar la igualdad y lograr los objetivos que persigue la mayoría de mujeres, su lucha se basa en suprimir el machismo para hacer valer el feminismo, es decir, buscan lo que llamamos coloquialmente “darle la vuelta a la tortilla”, para pasar de oprimidas a opresoras, y de este modo, poder implantar sus ideales para  vengarse de aquel  HOMBRE  (y no hombres) que en su día la marcó para siempre.
Una de las batallas de dichos grupos en su particular guerra es lo que anunciaba al principio del texto, el lenguaje. Resulta casi ridículo que se abra un debate sobre semejante cuestión, y más cuando dicho debate está siendo apoyado por algunos que se hacen llamar  hombres. Personalmente, y lo digo de antemano, me niego totalmente a escribir un informe o artículo que en un principio me iba a costar diez páginas, lo tenga que hacer en veinte, solo por el mero hecho de satisfacer a alguna que otra desequilibrada y a unos cuantos “calzonazos”.
Por otra parte, ¿no creéis que el lenguaje que usamos en la actualidad, ya es  suficientemente pringoso con palabras  o conceptos que se les han ido introduciendo a lo largo de la historia y que no han hecho nada más que enredarlo  como para seguir complicándolo aún más con pequeñeces? Pues yo no creo que cambiando o moldeando una cosa tan abstracta como es el lenguaje vaya a ver más igualdad de género (aunque quizás sí que pueda, en mayor o menor medida,  saciar la sed vengativa de nuestras amigas feministas).
Para serles franco, realmente creo que deberíamos moldear nuestra actitud, nuestros valores como sociedad, que las mujeres se dejen de tanto victimismo y se pongan mano a la obra junto a todos los hombres que creemos en la  IGUALDAD  , para resolver asuntos que verdaderamente afectan a las mujeres en su vida diaria. Es más, habrá que invertir (y mucho) en la educación de nuevas generaciones para que asimilen valores de justicia e igualdad, para que crezcan en un ambiente donde la suerte y las oportunidades no conocen sexos, si no esfuerzos y capacidades.
Mientras tanto, deberíamos hacer valer algunas de las pocas virtudes que nos quedan, en nuestras sociedades carentes de valores, donde la avaricia, la codicia, el espíritu competitivo y la lucha de poderes, han hecho de nuestro entorno un infierno sin llamas, en el que la desigualdad y la injusticia reinan a sus campas y provocan que algunos sectores de la sociedad, en una  desesperada búsqueda a una salida de su particular infierno, se aferre a infortunadas soluciones, entre ellas: una modificación en el lenguaje.
En fin, tal y como dicen “hay gente pa to”. Hay personas que no se paran a pensar en las consecuencias de sus acciones y otras -que a mi juicio es mucho más grave-, siguen a dichas personas en su causa sin percatar lo perjudicial que les puede resultar dicho apoyo. Mujeres sin conocimiento de causa y hombres con escasa personalidad y triste vida sexual,  buscan protagonismo agarrándose a cualquier causa por muy ilógica, incoherente y estúpida que pueda resultar con tal de tener la oportunidad de saciar sus vacíos y dar sentido a sus vidas.